FILATELIA: Divulgación de la cultura por medio de los sellos
EL CABALLERO DE LA BLANCA LUNA Agradeció el de la Blanca Luna con corteses y discretas razones al Visorrey la licencia que se les daba, y don Quijote hizo lo mesmo; el cual, encomendándose al cielo de todo corazón y a su Dulcinea - como tenía costumbre al comenzar las batallas que se le ofrecían -, tornó a tomar otro poco del campo porque vio que su contrario hacía lo mesmo, y, sin tocar trompeta ni otro instrumento bélico que les diese señal de arremeter, volvieron entrambos a un mesmo tiempo las riendas a sus caballos; y, como era más ligero el de la Blanca Luna, llegó a don Quijote...