Pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo excusado. Antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda; la primavera sigue al verano, el verano al estío, el estío al otoño, y el otoño al invierno y el invierno a la primavera. Y así torna a andarse el tiempo en esta rueda continua. Sola la vida humana corre a su fin ligera más que el tiempo, sin esperar renovarse si no es en la otra que no tiene términos que la limiten. Esto dice Cide Hamete Benengeli, filósofo mahomético. (II,53) * Aquí "seguir se ha de tomar en en sentido de "pèreguir", ir en busca de otro para alcanzarle. * Hasta el siglo XVII se contaban cinco estaciones. La primavera era el principio de la actual. El verano abarcaba desde el fin de la primavera hasta el comienzo del verano. Y el estío ocupaba el resto del verano.