FILATELIA: Divulgación de la cultura por medio de los sellos
"El padre Quijote
tenía motivos para temer a los obispos; era muy consciente de la gran antipatía que sentía por él su propio obispo, quien le consideraba poco más que un campesino, pese a su eminente antecesor.
- ¿Cómo puede descender de un personaje de ficción? había preguntado el obispo en una conversación privada. - Un personaje de una novela de un escritor subestimado que se llamaba Cervantes, más aún, una novela con muchos pasajes que en los tiempos del Generalísimo ni habrían pasado la censura.
- Pero, Excelencia, ahí tiene usted la casa de Dulcinea en El Toboso.
- Un reclamo para turistas. Pero bueno, Quijote no es siquiera un patronímico español. Cervantes mismo dice que probablemente se apellidaba Quijada o Quesada, o incluso Quejana, y en su lecho de muerte el Quijote se llama a sí mismo Quijano.
- Veo que su Excelencia ha leído el libro.
- Nunca he pasado del primer capítulo.Claro que, desde luego, he echado un vistazo al último.Eso suelo hacer con las novelas.