VÍA CRUCIS 1ª ESTACIÓN Soneto de José Luis Vallejo Marchite Nadie ha vivido nunca tanta muerte sin entrever el fruto. Nadie ha sido condenado, vejado, malherido como Tú, Cristo mío, de esta suerte.
Nadie, tras condenarte y tras tenerte por blasfemo enemigo, ha conseguido como Tú sepultar en el olvido las desmedidas ansias por perderte.
Somos así los hombres, Nazareno: los que hoy te condenamos, los que fuimos verdugos de tu carne flagelada.
Somos así los hombres: puro cieno donde nos revolcamos y encubrimos nuestra vida vacía y relajada.