MIGUEL MIHURA estrenó en 1963 en el Teatro de la Comedia de Madrid la obra titulada "LA BELLA DOROTEA".
Impregnada de profundo humor poético, esta comedia presenta un agudo retrato de la maledicencia, causante de que los personajes queden hundidos en un malsano ambiente de hipocresía , disimulo y el qué dirán. El ambiente de melancolía y desesperanza enlaza esta obra con la de Arniches "La señorita de Trevélez". Es curiosa la crítica de Marquerie: Por la actitud de la novia despechada, entre ridícula y trágica, él hubiera titulado la obra DOÑA QUIJOTA. Quizás también el autor, al dar nombre a la protagonista, se acordó de la "hermosa Dorotea" del Quijote.