Medid la capacidad del alumno para no exigir de él más de lo que puede dar. Que no os atormente la impaciencia del éxito; es a menudo injusta y conduce casi siempre al desaliento. En lo físico como en lo espiritual el desarrollo del ser es imperceptible; dejad al tiempo hacer su obra y esperad con paciencia el resultado de los esfuerzos del alumno.