Antonio: ¡Mi felicitación por tus sentimientos marianos, profundos y apostólicos!. Cómo resuena el eco de aquél: "Venid y vamos todos". Como cristanos, primero, y, desde luego, como Maristas "todos" de corazón, no podemos menos de animarnos los unos a los otros a amar, venerar, honrar y propagar el amor a nuestra Madre, por eso, porque es "nuestra" Madre. En el eterno presente del más allá, María premia a cuantos propagamos su devoción en el más acá. !Cómo olvidar, querido Antonio, aquellas catequesis marianas de los sábados, aquellas sabatinas, aquél acudir todos los sábados a saludar a la Virgen de la Encina. Y sobre todo, aquella despedida tan emotiva en el anochecer, ir al Santuario para decirle a María. "Te acuerdas, Madre..., cuando emigrábamos a Villalba desde Arceniega. Jamás lo olvides, Antonio, este marianismo que sembraste, queda reseñado en el "libro de tu vida". María te dirá. "Antonio, has sembrado bien. Has hecho mucho bien, pues por esta devoción mariana: ¡muy bien"!. A los pies de María, nuestra Buena Madre y nuestro siempre RECURSO ORDINARIO, nos encontraremos. Un abrazo de amista.. Tu discípulo agradecido. Hno. Marino (Nauta).