Este brillante escritor ruso judío, autor de la obra teatral "Una hoja en la tormenta", inspiró al cineasta de la muy famosa cinta "El violinista en el tejado". También "Las hijas de Tevye", con la narración de los problemas de la diáspora judía rusa, pudo influir en esa película. Aleishem, coincidiendo con nuestro Ortega y Gasset, decía que "la vida es un sueño para el sabio, un juego para el tonto, una comedia para el rico y una tragedia para el pobre". O sea, que la vida no es un fenómeno unívoco, sino que está sujeta a las circunstancias en que la vivimos. Nos es imposible juzgar la realidad que nos rodea de un modo objetivo. La analizamos con un bagaje de subjetividad desde nuestra educación familiar y escolar, pasando por sus valores y prejuicios. Dependemos de nuestra psiquis y, en especial, de nuestra coortex, la parte nueva de nuestro cerebro, que nos hace de verdad humanos. El conocido dicho "Todo es del color del cristal con que se mira" nos afirma que todos los panoramas son interiores. Sholem Aleishen describe con imparcialidad sin pontificar, pintando la verdad con vivos colores optimistas; entretiene con fina gracia y humanidad.